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04/07/2018 Sabías qué...

FALSOS MITOS DE LA CARNE / BENEFICIOS DE CONSUMIR CARNE Y EMBUTIDOS..

Descubre los beneficios de su consumo.

“La carne y los elaborados cárnicos constituyen una fuente de nutrientes fundamentales en
una dieta variada, equilibrada y completa, y se integran perfectamente en los patrones de
alimentación saludable de la población”, señalan desde la Confederación de Organizaciones
empresariales del Sector Cárnico de España (Confecarne).

Los productos cárnicos tienen cualidades nutricionales muy destacables que, en el caso
de muchos nutrientes, no se pueden encontrar en otros grupos de alimentos. Son ricos
en proteínas de alta calidad y vitaminas y minerales esenciales. Destaca especialmente el
contenido en vitaminas del grupo B, vitamina A y minerales como el zinc, fósforo y hierro.

Estos minerales tienen una alta biodisponibilidad en la carne, algo que no ocurre en otras categorías de alimentos, especialmente en el caso del hierro.

Asimismo, la confederación destaca que la mejor estrategia para reducir el riesgo de padecer
cualquier enfermedad crónica de etiología multifactorial, consiste en tener una alimentación
equilibrada y moderada, aumentar la actividad física y mantener un peso corporal saludable, así como controlar la presión arterial y los niveles de colesterol.

Por ello, Confecarne considera que unir en informaciones el consumo de embutidos,
carnes rojas, enfermedad cardiovascular, riesgo de mortalidad, etc. provoca confusión y
alarma entre la población y le transmite una imagen negativa de la carne y sus derivados
muy alejada de la realidad, tal y como se ha hecho recientemente en algún caso sobre los
resultados del estudio del EPIC.

Los elaborados cárnicos, clasificados en el estudio como carnes procesadas, reciben un
tratamiento muy negativo en informaciones publicadas en varios medios de comunicación, en
relación con este estudio, de forma completamente inapropiada. A este respecto, Confecarne
ve necesario realizar numerosas consideraciones:

- El título del estudio en sí ya resulta inapropiado, dado que el consumo de alimentos
es simplemente uno de los muchos factores que intervienen en la aparición y desarrollo
de patologías, pero en ningún caso el consumo de un grupo de alimentos en particular
constituye un factor determinante. Factores como la alimentación, el grado de actividad
física, la carga genética de un individuo o el consumo de tabaco, entre otros, se
interrelacionan unos con otros de tal forma que es imposible diferenciar realmente una
causa única. Esta es una de las principales limitaciones a la hora de interpretar los resultados
de estudios como el publicado en este caso.

- En el análisis de los resultados del estudio, el consumo de elaborados cárnicos
se asocia de forma significativa con el consumo de tabaco y, además, el riesgo de
mortalidad es significativamente más elevado en el grupo de fumadores. Dado que
ambos factores coexisten y la metodología del estudio no permite analizarlos de forma
independiente, no se puede afirmar que la mortalidad obedece al consumo de elaborados
cárnicos. Ocurre lo mismo con otros factores como la baja ingesta de frutas y verduras
en el grupo de consumidores de cantidades elevadas de elaborados cárnicos y el mayor
riesgo de mortalidad.

- El propio estudio indica en sus conclusiones que eliminar el consumo de carnes
y productos elaborados es precisamente un factor de riesgo de sufrir deficiencias
nutricionales, reflejando cuando se ajustan los factores de riesgo que restringir
estrictamente de la dieta su consumo está asociado a un mayor riesgo de mortalidad en la
muestra analizada. Este hecho confirma que la carne contiene nutrientes fundamentales
como aminoácidos esenciales, la vitamina B12 o el hierro, que difícilmente se pueden
sustituir con el consumo de otros grupos de alimentos.

- El estudio está basado en grupos de 23 centros repartidos en 10 países europeos
con hábitos de vida y especialmente de alimentación muy diversos. Especialmente
en el caso de los elaborados cárnicos, existen grandes diferencias en la composición
de los productos dependiendo del país. En el caso de España, las industrias cárnicas
están fuertemente involucradas en las diversas estrategias de promoción de la salud y la
prevención de la obesidad y disponen de una amplia gama de productos que se pueden
incluir en una alimentación saludable.

- Además, se debe tener en cuenta que las cantidades recogidas pueden estar alejadas
del consumo real de los encuestados, dado que lo que la recogida de información se ha
realizado mediante cuestionarios de recuerdo de consumo cada cuatro años.

- La clasificación de los distintos tipos de carne es también inexacta y hay que indicar que
la diferenciación de carnes rojas y blancas prácticamente no se utiliza en la actualidad. Lo
correcto sería clasificar a las carnes en magras y grasas y, de esta forma, poder establecer
diferencias en cuanto a la composición nutricional de las mismas. En el estudio se incluye
dentro de las carnes rojas a la ternera y al cerdo, cuando estos tipos de carne tienen piezas
muy saludables con óptimo perfil nutricional. Los cortes magros de cerdo por ejemplo, como
el lomo o el solomillo, contienen un bajo porcentaje de grasa, por lo que se deberían incluir
junto a la carne de conejo o de pollo, incluidas en el estudio dentro de las carnes blancas.

- Estudios como éste son análisis observacionales que buscan encontrar una relación
entre ciertos hábitos de vida o de consumo y enfermedades o riesgos de mortalidad;
por tanto, no son estudios experimentales, con el grado de rigor científico. Comparan la
relación de un determinado hábito con una patología, pero no tienen en cuenta el resto
de hábitos que pueden incidir también en esa patología. Además, estos estudios omiten
lo más básico de una experimentación científica, que es conocer las causas; cualquier
ciudadano puede preguntarse entonces cómo el consumir alimentos sanos puede estar
relacionado con un mayor riesgo de enfermedad o mortalidad, salvo que se abuse de ellos,
lo cual está alejado de todas las recomendaciones razonadas de dieta equilibrada.

Finalmente, Confecarne lamenta que no se haga un tratamiento informativo adecuado de las
investigaciones que relacionan la alimentación con la salud. A veces toman como evidencias
sólidas las conclusiones de estudios observacionales y estadísticos y se extrapolan los
resultados para aplicarlos a poblaciones muy dispares, sin tener en cuenta que pueden dar
lugar a resultados inconsistentes, sin valorar los muchos factores que influyen en los resultados.





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